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miércoles, 11 de mayo de 2011

Las historias de Max. Capítulo extra 1


Hokai-Hokai no mi

Hokai-Hokai no mi:

Todo ocurrió hace poco más de dos años, por lo que yo solo tenía 17 años, me encontraba en un pequeño claro del bosque de Lvneel leyendo un libro de piratas, como de costumbre. Aquel bosque era el lugar al que iba cuando quería paz y tranquilidad, y también cuando deseaba alejarme de aquellas personas que tanto odiaba, aquellas que me odiaban por solo tener el apellido Montblanc, aquellas personas que habitaban Lvneel.
Me encontraba tranquilamente leyendo mi libro cuando de golpe un gran estruendo hizo temblar mis odios, se trataban de unos cañonazos provenientes de algún barco que se hallaba en la parte este de la isla. Yo me aterré al oír ese sonido, pues no es de agradar que te ataquen a cañonazos, pero deseaba ver sufrir a mis enemigos, a los habitantes de Lvneel, así que me dirigí hacía la costa este adentrándome por el bosque. Una vez hube dejado el bosque atrás, fui con mayor sigilo, pues no quería que me descubrieran.
En cuestión de minutos llegue al puerto, allí se encontraba el barco de unos piratas, en la parte de estribor habían seis cañones apuntando hacia la isla, alguien desde dentro los estaba metiendo al interior del barco, lo que significaba que habían dejado de lanzar cañonazos a la isla, pero el barco en cambio estaba casi vacio, solo estaban 2 piratas en cubierta cuidando el barco y la persona que estaba dentro metiendo los cañones. Dado que lo que quería era ver a la gente de mi isla sufrir, deje de observar el barco y me fui por la parte trasera del puerto a buscar un sitio seguro desde donde pudiera observar a los piratas masacrando la isla.
Yendo por detrás de las casas, me acerqué a las calles centrales de la isla, allí había un par de decenas de piratas, entrando en todas las casas y sacando a sus habitantes, tras esto los ataban y los dejaban tirados en el suelo, después volvían a entrar y saqueaban sus casas. Allí estaban todos, todos y cada uno de los habitantes de Lvneel, menos mal que conforme los sacaban de sus casas y los ataban, también los amordazaban, si no seguro que alguno de esos traidores se chivaba de mi ausencia.
Aprovechando la ocasión me dirigí hacía la playa más cercana al puerto donde se encontraban los piratas en busca de alguna barca, allí solo encontré una pequeña balsa de madera medio rota, la analice y averigüe que aunque no dudaría mucho a flote, si lo haría el suficiente tiempo para llegar hasta el barco y volver. Cogí la pequeña balsa y 1 remo roto que había encima de esta y me dirigí hacía puerto.
Cuando llegue a puerto, me dirigí a la parte de babor del barco y allí entre por uno de los huecos preparados para los cañones. Una vez dentro me acordé de que hacía unos minutos allí estaba uno de los piratas, el que guardaba los cañones, casi me dio un vuelco el corazón cuando me acorde, pero hice un esfuerzo para tranquilizarme, pues debía estar atento, me encontraba en el interior de un barco pirata desconocido. Eche un vistazo a la sala donde me encontraba y casi me dio otro ataque al corazón, allí estaba, el pirata, un pirata, posiblemente el que antes guardaba los cañones en su sitio. Me acurruque tras el cañón esperando que alguna idea me viniera a la cabeza o que aquel pirata se marchara.
Minutos después el pirata allí seguía, antes no conseguía oír nada, pero ahora oía como el pirata murmuraba algo sin censar y repitiéndose todo el rato, parecía un ruega o una oración; tal era mi curiosidad que salte el cañón tras el que me encontraba y me puse detrás del siguiente. El ruido que hice al caer sobre el suelo hizo que el pirata parara de murmurar, pero poco tardo en volver a sus andanzas, de nuevo repetí el movimiento anterior, pero esta vez más silenciosamente, aunque en vano fue, pues el pirata paro sus murmuros y se levanto.
-¿Ahi alguien hay? –murmuro al tiempo que se rascaba la cabeza extrañado.
El pirata dio dos pasos y observo a ambos lados, a derecha y a izquierda, por si alguien escondido ahí estaba.
-Beni ¿Eres tú?, ¿no deberías estar en cubierta? –preguntó el pirata, tras ello dio dos pasos más y volvió a mirar a ambos lados.
Oh no, pensaba yo, a cada paso que daba estaba más cerca de encontrarme, tal era mi desesperación que no dude en coger una de las balas de cañón que amontonadas se encontraban a mi lado y la agarre fuerte con la mano derecha, me prepare para lanzarla con todas mis fuerzas y espere a que el pirata diera un par de pasos más, entonces ya estaría a tiro, solo tendría una oportunidad.
De pronto, y para mi salvación, se abrió la puerta que conectaba con cubierta.
-Harry, se puede saber qué haces ahí –pregunto el chico de largas melenas, que acababa de entrar a la habitación-. Deberías estar en cubierta con nosotros.
El pirata, que al parecer se llamaba Harry, puso una cara de tremendo pánico, una expresión que jamás había visto tan fuertemente, Harry contesto rápidamente al tiempo que se dirigió hacia el de largas melenas casi corriendo-. Estaba descansando los brazos, los cañones son muy pesados y cuestan de meter, además he tenido que limpiarlos. –el pirata de largas melenas puso una cara de aceptación y con la mano señalo hacía fuera, tras esto salió dejando la puerta abierta.
Harry se dirigió a la esquina donde antes se encontraba, se agacho y escondió algo bajo una manta.
Yo que estaba acurrucado sobre mi lugar, enormemente asustado, me levante del sitio y me dirigí hacia aquella esquina, levante la manta y debajo de esta encontré una extraña cosa, se trataba de una especie de racimo de uvas, pero era muy extraño, pues era de un color rojizo chillón y tenia espirales dibujadas por toda su superficie, tal era su color que me llamaba fuertemente la atención, así que no pude evitar llevármela a la boca, malgrat su extraño ser. Nunca hube probado en la vida sabor más horripilante, tan horripilante era su sabor que no pude evitar soltar un pequeño grito de asquerosidad, ese grito fue el causante de que los piratas me descubrieran y vinieran corriendo a la habitación.
Los piratas entraron en la habitación rápidamente, yo me acaba de levantar y me disponía a correr, cuando uno de los piratas vino hacía mi con la espada en alto, yo con todas mi energía fui hacía la ventanita y me lance a mi balsa, cuando cai en esta me di cuenta que mi cuerpo estaba brillando con un tono rojizo, entonces el pirata salto encima de la balsa, pero esta se estaba convirtiendo ya en ceniza.
Ambos caimos al agua, por alguna razón extraña no podia nadar, por suerte para mi, el pirata inconsciente de que no sabía nadar, me cogio del cuello y nado hasta el muelle, para poder rematarme, allí me saco junto a el y poniendome la mano sobre el cuello y alzando la otra, en la cual llevaba la espada empuñada se dirigía a cortar mi cuello, pero de pronto la mano de este empezo a convertirse en ceniza, él, asustado, apartó la mano, pero esta ya estaba en cenizas casi al completo, fue entonces cuando yo aproveche para huir, dejando al pirata agonizante de dolor atras.

PD: De nuevo siento la tardanza, pero me es muy díficil llevar una rutina aproximada de subida.